Rutas del alma
A las 13:24:56 el 03-07-2017 por elniko20
Hola,

La mayor parte del tiempo vivimos creando o diseñando metas, creyendo que: "Cuando tenga dinero me sentiré realizado" o "Cuando encuentre al amor de mi vida seré feliz". Afirmaciones como esta nos hacen pensar que la finalidad de la vida es llegar al punto "x" o "y" y aunque las metas son necesarias en la vida, no debemos olvidarnos nunca de que todo lo que hay antes de llegar a la meta también forma parte de la vida y representa NUESTRA VIDA, si lo perdemos de vista ¿Habrá valido la pena transitar por "x" número de años solo por vivir un momento?... no. La vida es un proceso, no un resultado.

Como seres humanos, hemos elegido vivir aquí y ahora, en este lugar y con estas circunstancias por sola una razón: APRENDER. En el planeta de las apariencias, el planeta Tierra, el aprendizaje es por medio de nuestras experiencias de vida. Aquellas experiencias que tratamos de ocultar, encerrar, reprimir u olvidar, no son etapas que se escriben en el libro de nuestra mente y de nuestro corazón para archivarse y aparentar que no existen, son etapas que han dejado huella y que han escrito una historia la cual hay que desarchivar, desempolvar y ahí decidir si se limpian y pulen para reintegrarlas a nosotros... ó se van.

La mayor parte de nuestros bloqueos y de nuestros sufrimientos se originan cuando nos empeñamos en olvidar nuestras experiencias de vida, al no procesarlas no aprendemos. Cuando nos detenemos a vivir plenamente nuestras experiencias, reconociéndolas y aceptándolas nos damos la oportunidad de cambiarlas y con ellos damos un paso más en nuestra evolución. Es entonces cuando descubrimos que nuestra vida si tiene sentido porque nuestro corazón se llena de amor y alegría.

Cuando nos detenemos a analizar nuestras experiencias de vida, cuando nos atrevemos a preguntar ¿Por qué? tanto a experiencias buenas como malas, cuando empezamos a liberarnos de los viejos patrones y empezamos a curar nuestras heridas del pasado empezaremos una nueva tónica de vida.

¿Cuál es la diferencia entre existir y vivir?

Quien solo existe, únicamente está haciendo acto de presencia en este mundo pero no tiene conciencia de su existencia, de su esencia, ni de la razón de su vida.

El vivir lo podemos definir en una sola palabra: PROPÓSITO. Quien realmente vive, tiene un propósito en la vida, un sentido, un sueño que significa la meta, y al mismo tiempo se disfrutan los logros intermedios, se aprende de los obstáculos. Se proyecta la vida a partir del presente, sin cargar el pasado y sin vivir pensando que: "El mañana será mejor". Cuando vivimos, cada paso que damos es un paso más en el camino que nos llevará a un destino que ya tenemos visto, no divagamos ni dudamos en un camino incierto, sabemos a dónde vamos y el porqué.

Podríamos decir que este mundo es un laboratorio del alma. Nosotros hemos venido a la Tierra para crecer a través de la experiencia en los mundos de la materia, de la energía, del espacio y del tiempo. Todo esto tiene un propósito doble, en primer lugar, procesamos para aprender de las experiencias y para integrar sus conocimientos dentro de nuestro ser. En segundo lugar, procesamos con el fin de permanecer en conexión con lo divino

Muchos queremos que nuestra vida cambie, y esto no sucederá si no nos atrevemos a enfrentarnos con nuestra propia vida y con nosotros mismos, si no nos atrevemos a ver que hay dentro de nosotros y la magnitud de las huellas que hemos guardado por tanto tiempo, nuestra vida seguirá igual. La negación es el primer obstáculo ante cualquier intención de cambio. El pensar: “Quien me quiera que me acepte como soy” ó “Yo soy así por naturaleza y no puedo cambiar” son frases que reflejan nuestra resistencia al cambio. No debemos confundir el amarnos y aceptarnos con la resistencia al cambio. El amar y aceptarme a mí mismo no me impide ver mis errores y limitaciones. Pero ¿Por qué la insistencia en el cambio?¿Para qué cambiar? Si de todas maneras la vida sigue y las cosas más o menos funcionan.

Todo ser humano estamos en proceso de evolución y la evolución implica cambio. Cuando hablamos de cambio, no hablamos de borrar nuestra esencia, ni de convertirnos en alguien diferente o adoptar facultades que no nos pertenecen. Se trata de sacar el oro que llevamos dentro, se trata de regresar a nuestra propia esencia, esa que tenemos, pero que por las experiencias de vida hemos transformado o guardado. No van a cambiar nuestros gustos ó nuestras preferencias, tampoco la personalidad que ya tenemos y nos hacen único, no se trata de convertirse en otra persona, es simplemente transformar lo que por herencia espiritual ya tengo. Por ejemplo: Si toda la vida he manifestado el gusto por el arte, la música y la pintura, no voy a transformarme en un prestigiado científico de la noche a la mañana simplemente porque esta esencia no me pertenece. Pero si tengo mucho tiempo viviendo en torno a la tristeza esta si puedo transformarla en alegría, porque esta si pertenece a mi esencia.

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